NO LEAS ESTE LIBRO SI NO ESTÁS CONVENCIDO DE QUE EN TU VIDA NECESITAS SER UN BUEN COMUNICADOR

Este es el texto de la Presentación que hice del libro "Cómo ser una persona influyente. Manual del comunicador total", escrito por Pablo Adán (http://pabloadan.wordpress.com/2013/06/29/como-ser-una-persona-influyente-manual-para-el-comunicador-total-2/)

He gozado leyendo este libro. Y lo he gozado porque me identificaba en cada párrafo.
Muchas de las cosas que dice aquí Pablo Adán las he repetido mil veces en mis cursos en los que, desde 1994, enseño a muchos empresarios, políticos, estudiantes y profesionales de todos los ámbitos a hablar en público y a comunicar con eficacia.
Pablo Adán dice todo lo que dice en este libro de forma clara y ordenada. Y esa es una de las cualidades de todo buen comunicador: ¡que se le entienda! Y a Pablo Adán se le entiende, además de que cada una de las líneas de este libro resulta del máximo interés para todo aquel que aspire a que la comunicación eficaz sea una habilidad que esté incorporada a su personalidad, pegada a su piel, para que surja de una forma inconsciente, sin esfuerzo, natural, en los momentos necesarios.
En este libro no encontrarás ideas complicadas, análisis estériles e inútiles ni pedantes reflexiones calenturientas. El autor ha tenido la habilidad y la sencillez de expresar con total claridad y orden los distintos aspectos, principios, detalles, flecos y matices que sustentan, rodean y abrazan cualquier acto de comunicación. Y todo ello, fruto de una profunda experiencia personal y de una gran capacidad de observación y reflexión.
En mi primera adolescencia, a los trece años, me enamoré de la comunicación. Me pareció un fenómeno maravilloso y decidí ya entonces que quería dedicarle mi vida. Decidí que quería ser periodista. Siempre me ha emocionado pensar que mediante sonidos que emitimos, gestos que hacemos y signos que escribimos o dibujamos, ¡conseguimos decir algo a los demás, transmitirles algo que está en nuestro cerebro! y que ellos, al recibir nuestro mensaje, nuestros sonidos o signos, son capaces de descodificarlos y transformarlos, de forma que parece mágica, en esas mismas ideas que poco antes estaban en nuestro cerebro y ahora están también en los suyos. ¡Es maravilloso! ¡Es emocionante!
Pero no basta con hacerlo de cualquier forma. Hay que tener algo que comunicar y hay que saber hacerlo bien para que la comunicación sea eficaz. Como decía Bernbach, socio fundador de Doyle Dane Bernbach (DDB): “Encontrar algo que decir es el comienzo de cualquier proceso de comunicación, pero cómo lo digas hace que la gente atienda, escuche y cambie de opinión. Si no consigues esto último, habrás malgastado todo el trabajo, la reflexión y la elaboración que dedicaste a descubrir lo que querías decir”.
Este libro enseña a conseguir todo eso: a comunicar de forma eficaz. Es algo que cuesta esfuerzo, pero no hay que tenerle miedo a la comunicación. Hay que ponerla en práctica desechando los fantasmas que a veces se apoderan de nuestra voluntad. Tenemos que pensar, siempre, como yo les digo a mis alumnos, que ¡no pasa nada! Nunca pasa nada, aunque nos equivoquemos. Aprendamos de nuestros errores, analicemos qué hemos hecho mal y corrijámoslo para la siguiente vez. Seamos positivos.
Todo depende de nuestra actitud. Nuestra mente es perfectamente capaz de controlar cualquier situación. Sólo es necesario convencernos a nosotros mismos de que poseemos esa capacidad. Nuestra inteligencia racional debe controlar nuestras emociones, consiguiendo así poner en acción nuestra inteligencia emocional. De esa forma sabremos darle salida a nuestras emociones de forma adecuada y conveniente en nuestro proceso de comunicación. Nuestra mente debe enviarnos mensajes positivos para que estemos tranquilos y podamos comunicar sin estorbos, controlando lo que queremos comunicar y cómo vamos a hacerlo: cuidando el contenido y cuidando las formas.
Para ser un buen comunicador, como para conseguir cualquier objetivo que valga la pena en la vida, no basta con saber qué hay que hacer. ¡Hay que hacerlo! Y eso significa esfuerzo, práctica, espíritu crítico, más esfuerzo, verdaderos deseos de mejorar, no desmoralizarse  ante los errores y equivocaciones cometidos, poner pasión en nuestros esfuerzos y esforzarnos con la ilusión de disfrutar del camino sintiéndonos cada vez más cerca de una meta que, al ser cada vez más exigente, nunca nos parecerá alcanzada. Como dice Pablo Adán en este libro: “El conocimiento por sí mismo no nos hace mejores, lo que da realmente valor es su puesta en práctica”.
Espero, lector, que goces como yo leyendo este libro y, sobre todo, que sigas los útiles consejos prácticos que encontrarás en sus páginas.

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