AUNQUE SEAN LAS FALLAS, EN MARZO PUEDES APRENDER A HABLAR EN PÚBLICO

En marzo, ya lo sé, está la Semana de Fallas en Valencia. Pero hay otras tres semanas "normales", en las que trabajamos como en cualquier otro mes. Por eso, marzo también es un buen mes para que te decidas a aprender a "Hablar en público y comunicar con eficacia". Y lo conseguirás, te lo aseguro, si vienes a uno de mis cursos. Elige el que mejor te venga: por las mañanas, por las tardes, o en dos fines de semana. Aquí tienes toda la información de detalle. Si tienes cualquier duda o problema, dímelo y te los resolveré.


Y recuerda que, si os inscribís dos, tendréis un 10% de descuento en la matrícula; y, si sois tres, un 15%. Y, además, puedes pagar en dos meses. Y, además, si eres estudiante o parado tienes un precio especial. Y, además... ¡te garantizo que el curso te encantará! Aprenderás y adquirirás seguridad riéndote y pasándotelo fenomenal. Y no olvides que reír es muy sano.




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GALA PREMIOS #Goya2017: JUAN ANTONIO BAYONA NO DEJÓ DE LLORAR EN TODA LA NOCHE Y EMMA SUÁREZ FUE LA QUE MEJOR HABLÓ.

La Gala de los Premios #Goya2017, en su 31ª edición, creo que estuvo marcada por la contención, como pocas veces, las emociones, como casi siempre, y el ritmo, como nunca. ¡Ah!, bueno, y por la ausencia de proclamas políticas, cuando Donald Trump lo ponía en bandeja. ¿Habrá habido “instrucciones secretas”, respeto (lo dudo) o miedo (quizá)?


Para empezar, el monólogo inicial de Dani Rovira estuvo genial: simpático, fresco, ocurrente; pero dijo dos topicazos que siempre corrijo en mis cursos: “Quiero agradecer…” y “Sólo decirles (a los políticos)…”. Y este tipo de horribles construcciones gramaticales estuvieron presentes a lo largo de todos los discursos que se pronunciaron durante la ceremonia. 


Durante la Gala anoté en casi todas las intervenciones de premiados la repetición de frases del tipo: “Agradecer…” “Quiero agradecer…” y “Me gustaría agradecer…” A ver si nos enteramos todos de una vez por todas cuando vayamos a hablar en público: si quieres agradecer o te gustaría agradecer, ¡pues agradece! O sea, que es mucho mejor, más correcto, sencillo y elegante decir, simplemente “Gracias a…”. Y, por otro lado, ¡empezar una frase con un verbo en infinitivo es gramaticalmente incorrecto! No me cansaré de repetirlo. Siempre es mejor un presente de indicativo. A ver si, al fin, extirpamos esos vicios lingüísticos que tanto afean los discursos y les privan de personalidad.

En otro orden de cosas, el escenario me pareció un poco abigarrado,  tal vez provocado por la decisión de integrar en él a la orquesta, dirigida por Constantino Martínez-Orts (Tino para los amigos) que, por cierto, parecía que iba vestido de cura con sotana. Tino fue director de la Orquesta de Valencia, entre otras, y del Orfeón Universitario de Valencia, y dirige desde hace años su propia orquesta, dedicada a la música de cine: la “Film Symphony Orchestra”, con la que está obteniendo muchos éxitos. Desde aquí le traslado mi alegría y mi enhorabuena porque, además de ser un extraordinario profesional y un luchador, es una gran persona. La música, compuesta por  él, estuvo muy integrada en el guión y daba el acento musical adecuado a cada intervención de Dani Rovira y a cada transición en el desarrollo del guión.

POR FIN SE AJUSTABAN AL TIEMPO

La Academia del Cine les ha pedido a los candidatos, como todos los años, que elaboren un breve discurso de agradecimiento para no alargarse más de un minuto; pero, gala tras gala, esto parecía imposible de conseguir… y ¡por fin le han hecho caso! Casi todos los agradecimientos han sido breves; ni siquiera un minuto. Y al que se pasaba del minuto, la orquesta le avisaba haciendo sonar un compás de segundero como advertencia. Bien. ¡Por fin!

Uno de los que lo hizo bien, en ese sentido, fue el premiado como mejor actor revelación, Carlos Santos por “El hombre de las mil caras”, que dijo “Muchas gracias a la Academia…”, “Muchas gracias a mi equipo…”. ¡Muy bien! Y breve.

En su discurso, la Presidenta de la Academia, Ivonne Blake, mencionó a las autoridades, pero sin tratamientos. Bien. De forma sencilla. Pero se le veía nerviosa. Tanto que tuvo que pedir agua porque se le secaba la boca. ¡Y no estaba previsto que hubiera agua a mano para los oradores! ¡Increíble! Y le sacaron una botellita. Comentó: “Los nervios me ponen la boca seca”. No hacía falta decirlo. Todos nos habíamos dado cuenta. Como no hace falta decir, como dicen algunos: “Estoy un poco nervioso”. Calla, respira, haz una pausa, y sigue hablando. Por eso digo siempre a mis alumnos que no debes dar explicaciones. Tus intimidades no las expongas en público. Les digo, gráficamente: “Las braguitas y los calzoncillos no se enseñan”. Y Blake también dijo, claro, “La academia quiere dar las gracias…” ¡pues, si quiere darlas, dalas, caramba!


Junto a Blake estaba Mariano Barroso, vicepresidente de la Academia del Cine. También estaba nervioso Mariano Barroso (perdón por el pareado), que sudaba muchísimo. Siempre aconsejo que antes de salir al escenario o a ponerte delante de las cámaras, y en este caso eran las dos cosas, debes pasar por el lavabo para hacer tus necesidades, si las tienes, peinarte, controlar tu corbata o pajarita y secarte el sudor; pero, claro, los nervios provocan la hiperhidrosis, o sudoración excesiva. Y tal vez le pasó eso a Barroso: que los nervios le dispararon el sistema nervioso autónomo simpático (que así se llama al que se nos dispara por el estrés).

Y algo que me pareció mal de los dos, de Blake y de Barroso, fue que los dos leyeran su discurso. Podrían habérselo aprendido de memoria. No era tan difícil, aunque Barroso daba datos sobre el cine español. Por cierto, llamó la atención lo que dijo el vicepresidente: el Estado ha recaudado por IVA 28 millones de euros más de lo que le ha dado al cine. Curioso.


PABLO IGLESIAS, ¡DE ETIQUETA!, “J” LLORABA Y EL AGUA PROTAGONISTA

Por cierto, en un plano se veía a Pablo Iglesias ¡vestido de etiqueta!, con smoking, aunque, por cierto, llevaba la pajarita torcida. Ya sabemos, porque él lo dijo, que va a las instituciones “a liarla” y que va vestido de acuerdo al respeto que siente por cada lugar; o sea, en mangas de camisa remangadas al Congreso de los Diputados y de rigurosa etiqueta a los Pemios Goya. Sin palabras.



Y, mientras seguíamos escuchando “Quiero agradecer…” y “Quiero compartir…”, una y otra y otra vez, el director de “Un monstruo viene a verme”, Juan Antonio Bayona, “J” para los amigos”, no paraba de emocionarse y de soltar alguna lagrimita. Pero es que no paraban de premiar a su película, que al final fue la que más galardones recibió: nueve en total. No era para menos.

El Goya de Honor, como ya se sabía, lo recibió Ana Belén. Apareció muy elegante y risueña, como siempre. Pero sorprendió que ¡leyera su discurso! ¿Cómo puede explicarse eso en una actriz con tanta experiencia? Lo lógico habría sido que lo dijera de memoria, como luego hizo Emma Suárez. Eso sí, lo interpretó muy bien (¡sólo faltaría!), con pausas bien marcadas, ritmo adecuado y expresividad en los momentos adecuados. Pero, ¡qué pena!, fue un discurso leído. Y,  por cierto, también pidió agua en un momento determinado de su discurso… ¡y seguía sin estar previsto! Le dieron una botellita para que bebiera. Y, encima, una vez había bebido, la dejó en el suelo junto al atril y se llevaron la botellita, por lo que se quejó amablemente. Un poco cutre, la verdad, por parte de la organización. El año que viene seguro que los guionistas de la gala harán alguna broma con este tema y pondrán a un vendedor ambulante o a un aguador junto al escenario. Al tiempo. Lo tienen servido en bandeja. El agua, su ausencia, fue una de las protagonistas de la noche.



Y, algunas cosas más que me han llamado la atención: por ejemplo, que algunos salieran al escenario con las manos en los bolsillos;  y que Silvia Pérez Cruz, premio a la mejor canción, cantara “a capela”. También me llamó la atención que la premiada como “Mejor actriz revelación”, Ana Castillo, por “El Olivo”, dijera, con sencillez: “Gracias a la Academia”, “Gracias al equipo, “Gracias a Icíar…”, ¿Gracias, de verdad!” ¡Muy bien! Pero luego lo estropeó diciendo: “Lo quiero compartir con…”. Por cierto, se alargó un poco en los agradecimientos y preguntó al director de la orquesta: “¿Me estáis echando?”, al darse cuenta de que le amenazaban con el segundero y la música.

Otra cosa que me llamó la atención fue el premiado por la “Mejor música original”, de la película “Un monstruo viene a verme”, Fernando Velázquez, quien, además de decir, por supuesto, “Quiero agradecer…”, dijo: “Pienso en la cantidad de parejas y parejos que tenemos…” (¿?). O sea que, según este señor, a la hora de presentar a su “pareja”, un homosexual deberá decir: “Te presento a mi parejo” (Patético, ¿no?). A todo eso, el director, “J”, seguía emocionándose. A esas alturas ya llevaba cinco premios.

El premio a la “Mejor actriz protagonista” fue para Emma Suárez por “Julieta”, que ya había recibido otro a la “Mejor actriz de reparto” por “La próxima piel”. Me gustó porque dijo, sencilla y directamente: “Muchísimas gracias” a unos y a otros. Bien. Fue la que mejor habló. Estaba muy emocionada, pero contenida. De hecho, dio un gritito al empezar a hablar. Pero estuvo bien. Habló de memoria y fue expresiva. Pero, ojo, le sonó “el segundero avisador”, pero no se alargó en sus palabras y terminó en seguida.

La noche casi terminaba con el “Premio a la Mejor dirección” que, ¿cómo no?, fue para Juan Antonio Bayona, “J”, por “Un monstruo viene a verme”. Emocionado, por supuesto, dijo: “Quiero agradecer…” y luego “Muchísimas gracias…” y luego “Se lo quiero dedicar a…”. Una de cal y dos de arena. Pero, ¡enhorabuena por los nueve premios!



Y, por último, el cierre fue con premio gordo a la “Mejor película”, que  se lo llevó “Tarde para la ira”.

Dentro de un año, más.






CURSO DE HABLAR EN PÚBLICO CON EFICACIA QUE EMPEZARÁ EL 20 DE FEBRERO EN MADRID

En febrero impartiré uno de mis CURSOS DE HABLAR EN PÚBLICO CON EFICACIA en Madrid. Será en la semana del 20 de febrero, por las tardes. 

El curso se realizará el lunes 20, martes 21, miércoles 22 y jueves 23 de febrero en MSL Formación; C/ Marqués de Ahumada, 7, Madrid.

El horario será de 16 a 21 h, en total 20 h de duración en las que APRENDER A HABLAR EN PÚBLICO y a COMUNICAR CON EFICACIA.

El aforo del curso será de un máximo de 15 alumnos, y las inscripciones se realizarán por riguroso orden de inscripción y pago de matrícula.

Si te interesa superar esos miedos, o si no los tienes pero quieres mejorar la eficacia de tu comunicación al hablar en público, puedes hacerlo inscribiéndote en este curso, que está dirigido a quienes deseen mejorar estas habilidades. Interesa tanto a profesionales como a estudiantes de cualquier nivel. 

Saber hablar en público no es tan difícil. Sólo requiere decisión personal y disposición para esforzarse en aprender y practicar.

Aquí tienes toda la información, ¡ABIERTO PLAZO DE MATRÍCULA, PLAZAS LIMITADAS!




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EN FEBRERO, EN VALENCIA, TRES NUEVAS OPORTUNIDADES DE APRENDER A HABLAR EN PÚBLICO

Si de verdad quieres superar tus miedos y tus bloqueos al hablar en público y aprender a hacerlo con eficacia en tu comunicación, en febrero tienes tres nuevas oportunidades para conseguirlo asistiendo a uno de los cursos que impartiré en Valencia sobre "Hablar en público y comunicar con eficacia". 

Inscríbete, asiste, pásatelo fenomenal, conoce a gente y descubre el buen orador que puedes llegar a ser con mi ayuda. 

¡Déjame que te lo demuestre! En el documento adjunto tienes toda la información. Y, si tienes alguna duda, escríbeme y cuéntamela.





Más información: pacograu@cursoshablarenpublico.com - 649 98 92 96.






LAS CLAVES PARA SER UN BUEN ORADOR

El diario El Mundo, en su suplemento ZEN, a nivel nacional, ha publicado una entrevista que me hicieron el otro día sobre mi tema: "Hablar en público". Aquí puedes leer mis comentarios y los consejos que ofrezco a los lectores.




'I Have a Dream', el famoso discurso de Martin Luther King que ha pasado a la Historia.

  • Una actitud positiva y natural, mover las manos, mantener la mirada y olvidarse de papeles son algunas de las pautas para hablar mejor en público y comunicar con eficacia.

CRISTINA GALAFATE
17/01/2017

Mucho antes de que Albert Rivera se hiciera famoso, el periodista y profesor de oratoria Paco Grau ya ponía como ejemplo de buen comunicador al presidente de Ciudadanos. "Pablo Iglesias también lo es aunque, bajo mi punto de vista, parece que siempre está cabreado". Sin entrar en ideologías, este profesional que en sus 22 años de carrera ha formado a unos 8.000 oradores de toda edad y condición -recuerda hasta a un alumno jubilado- asegura que estos dos políticos emergentes son la excepción de una regla en la que incluye a Mariano Rajoy. "Comunicando es justito, tiene muchos problemas".

Como el presidente del Gobierno, la mayoría de los españoles tiene pánico a hablar en público, cuenta Grau, "tiemblan, lo pasan mal y, si pueden, lo evitan". Y lo peor es que "no son conscientes de hasta qué punto ellos y sus empresas pierden oportunidades por no comunicar con eficacia".

Político, abogado, comercial, emprendedor... Sea cual sea su profesión, continuamente tiene que vender un mensaje. Persuadir a un votante, a un tribunal o a un cliente. "Si no transmite que usted mismo está convencido de ello, ¿cómo va a conseguir que el resto sí lo esté?".

Para Grau, un perfecto orador es Barack Obama. "Sonará a tópico pero es un hacha en carisma. Sabe contar historias plagadas de anécdotas con las que la audiencia se identifica, yo a estos ejemplos los llamo lubricantes del discurso. Además, utiliza muy bien la gestualidad, se pone la mano en el corazón". Respecto a Trump, "es efectivo porque resulta natural, seguro de sí mismo". También alaba a Malala, la joven paquistaní que fue Premio Nobel de la Paz con sólo 17 años. «Siempre pongo su discurso frente a la ONU en mis clases porque sabe interpretar las palabras, aun teniendo un apoyo escrito delante no pierde contacto visual con el auditorio".



Pablo Iglesias (izq.) realiza un guiño a Podemos con su camisa morada y Albert Rivera, líder de Ciudadanos, mueve las manos y enfatiza palabras en su discurso.


El experto proporciona para ZEN un decálogo de pautas básicas para desarrollar esta habilidad, "tan necesaria como saber leer o escribir".

1. TENER MUY CLARO EL MENSAJE. "Hay que llevar el discurso estructurado por puntos, aprendido de memoria para evitar bloqueos y con las ideas que queremos transmitir muy claras". Una exposición tiene que tener un orden y una coherencia para poder seguirla y recordarla. "Aconsejo concisión y dominar el tema".

2. MANTENER UNA ACTITUD POSITIVA. La comunicación corporal supone un 90% del éxito y sólo un 10% se debe a la comunicación verbal. "Es importante lo que decimos y más aún cómo lo decimos". Una sonrisa comunica.

3. SER UNO MISMO. Las caretas se caen fácilmente, mientras que si uno transmite naturalidad resulta más fácil que no desmonten sus teorías, comenta Grau. "Claro que esto no hay que llevarlo al extremo, es preferible ser formal a excesivamente coloquial".

4. SEGURIDAD Y RELAJACIÓN. "El auditorio no está formado por fieras dispuestas a devorar, sino por un grupo de personas, que puede ser más o menos numeroso, pero al que no debemos ver como una amenaza", alerta el profesor de oratoria. Corremos el riesgo de que nuestro cuerpo reaccione con temblores, sudoración, rojeces... "El sistema nervioso se dispara y no lo controlamos, como cuando salimos corriendo ante un animal salvaje o retiramos la mano del fuego que quema. La serenidad es fundamental".

5. CONTROL DE LA MIRADA. Cuando sospechamos que nuestro interlocutor miente le pedimos que nos mire a los ojos. "El contacto visual tiende puentes de comunicación. Una mirada efectiva tiene más posibilidades de captar la atención, hacer llegar el mensaje y conseguir un feedback".

6. ENTRENARSE. "No pasa nada", escrito en mayúscula y con tres signos de admiración. Así arranca sus cursos Grau, quien reconoce que las personas extrovertidas tienen parte del camino recorrido, pero incluso el más tímido puede perder la vergüenza. "Muchas veces nos cortamos al preguntar dudas desde el patio de butacas porque nos horroriza pensar que no vamos a dar el nivel, que todas las miradas se van a girar hacia nosotros y que se escuchará sólo nuestra voz. No queremos ser el centro de atención. En el mundo anglosajón, en cambio, estos problemas se solventan a los seis años". Cuente un chiste, exprese sus ideas a un amigo, lea en alto... "Cuanto más se practica, más soltura se tiene".

7. DECIR ADIÓS A LAS CHULETAS. ¿Cuántas veces hemos visto a un perfil público dar un discurso de 20 folios sin levantar la vista? "Muchos parlamentarios hacen esto continuamente. Eso no es dar una conferencia, mejor repartir unas fotocopias y que la gente las lea en lugar de dormirse". Por no hablar de los políticos que no entienden su propia letra y pierden el hilo: "Es cierto que tener herramientas de apoyo, como diapositivas, un guión o el propio discurso delante aporta una cierta seguridad, pero debe ser como la partitura para el músico, por si acaso".

8. MOSTRAR LAS MANOS. "En mi opinión, el discurso de Navidad del Rey Felipe VI perdía eficacia cuando cerraban tanto los planos que sólo se veía su rostro. La gestualidad es importantísima, mover las manos cuando hablamos transmite convicción, acompaña al discurso y facilita la comprensión".

9. ACTITUD. "Las entonaciones, como los gestos, desmienten mensajes. Uno no puede comunicar optimismo con cara de pena o frunciendo el ceño". Grau aconseja no acelerarse y otorgar expresividad a cada palabra. "Mantener el ritmo, el tono, la entonación y las pausas adecuadas durante la intervención".

10. HABLAR DE PIE. "¿Qué pensaríamos de un orador que aparece ante nosotros medio acostado, escondido o columpiándose en una silla, por muy excelente que fuera el discurso?". Evite una perorata causando buena impresión. Y un último consejo: "Preséntese con un vestuario adecuado a la situación".


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"¡¡NO PASA NADA!!" ES MI ESLOGAN FAVORITO

El otro día pronuncié una conferencia en el Colegio de Agentes Comerciales de Valencia sobre el miedo a hablar en público. Fueron un par de horas muy agradables, con un público muy integrado y entregado, que al final agradeció de modo muy afectuoso las enseñanzas recibidas a través de mis explicaciones. El Presidente del Colegio, Antonio Soriano, introdujo el acto, y el Secretario, José Orero, hizo mi presentación, excesiva y cariñosa, llena de afecto, lo que le agradecí de corazón.




En la conferencia, como suelo hacer, les animé a enfrentarse a su miedo a hablar en público (a los que lo tienen, que no eran todos), ya que es la única forma de superarlos, fortaleciendo la autoconfianza, consiguiendo tener un buen control emocional y sintiendo la libertad de ser capaces de expresar sus ideas al hablar en público con plena confianza en sus posibilidades y grabando en su mente mi eslogan favorito: ¡¡NO PASA NADA!!, así como siendo capaces de mirar al público a los ojos, con respeto y con cariño, no pensando que son fieras salvajes dispuestas a devorarte, sino seres humanos normales, como tú, que están ahí para escucharte.




A todos, claro, les animé a que se inscriban en uno de mis cursos de "Hablar en público y comunicar con eficacia", para aprender y practicar a fondo todo lo que les resumí en ese par de horas.          



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ANTES DE HABLAR EN PÚBLICO NO TE DUERMAS PERO RELÁJATE

El periódico Las Provincias ha publicado un artículo con consejos para conciliar el sueño con rapidez: "Cómo dormirse en menos de 1 minuto con la técnica del 4-7-8".

Yo los pongo en práctica cuando lo necesito y aseguro que funcionan. ¡Esta misma noche lo he practicado y, una vez más, ha funcionado!

Esta técnica la enseño a mis alumnos desde hace años, en los cursos que imparto sobre "Hablar en público y comunicar con eficacia". Con esta técnica les enseño a que se relajen, algo que necesitan todos cuando van a hablar en público, porque los nervios impiden que nuestro cerebro funcione adecuadamente y gestione bien las ideas que queremos expresar. Y ahí aparecen las palpitaciones, los balbuceos, los movimientos y los tics nerviosos, el sudor, los temblores y demás reacciones provocadas por el sistema nervioso autónomo simpático, que es el que se pone en acción cuando nuestro cerebro interpreta que estamos ante una situación de peligro y se apodera de nosotros el pánico, en este caso el pánico escénico. 


Lo que no explica este artículo es porqué al respirar de esa forma, inspirando lentamente, reteniendo el aire unos segundos y expulsándolo lentamente, el cuerpo y la mente se relajan y, bien situados en la cama, nos dormimos. Y la respuesta es porque, al respirar con el diafragma, que es como respiramos al estar acostados, estamos provocando la aparición en la sangre de la acetilcolina, que es un neurotransmisor, asociado al sistema nervioso autónomo parasimpático, que es el que controla nuestro organismo mientras dormimos.

Al respirar profunda y lentamente, concentrándonos en esa respiración, el ritmo cardíaco disminuye, la tensión arterial baja, cesa la tensión y la ansiedad y la mente se calma. Y todo ello está provocado por la acetilcolina, que tiene una función relajante contraria a la adrenalina, cuya misión es activar al máximo nuestro organismo.


Por tanto, respirar con el diafragma no sólo sirve para conciliar el sueño con rapidez, sino que podemos hacerlo estando de pie, o sentados, en cualquier momento del día, con el fin de relajar nuestro cuerpo y nuestra mente, de forma que ésta funcione con normalidad y podamos afrontar la situación que nos estresa; en este caso, ponernos delante de un grupo de personas para hablar en público para ser capaces de que nuestras ideas fluyan con naturalidad, seguridad y eficacia, transportadas por nuestras palabras, que podremos pronunciar con calma y buena pronunciación.


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